Se evalúa dar por finalizado el ciclo del cultivo por malas condiciones en el 40% del área sembrada. La superficie que se perdería por falta de agua y heladas sería récord este año en la región núcleo.
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Las lluvias no fueron suficientes para cambiar la condición de sequía que prevalece en casi toda la región. Satélites muestran que el maíz creció un 20% el año pasado. Pero en este ciclo 2022/23 caería un 22%.
“Sin lluvias a la vista, será una de las peores campañas de los últimos años”, dicen ingenieros de Marcos Juárez dónde el trigo suele producir 40 qq/ha de promedio y por heladas y sequía estiman entre 15 a 20 qq/ha.
El 80% de la región núcleo está en sequía en el mapa de reservas de agua. Esto es consecuencia de atravesar el invierno más seco desde 1995 y el efecto arrastre de falta de lluvias del otoño y verano.
De 140.000 ha en el ciclo pasado pasaría a 830.000 ha en la 2022/23. El maíz tardío ocuparía esta vez el 50% del maíz total, cuando su participación suele ser menor al 10%.
Hace un año, la siembra maicera subía un 15%; hoy baja un 10%. Y hay ajustes de hasta el 30% en fertilización nitrogenada: “se busca salvar los costos de base en vez de ir por el potencial”, señalan en Cañada de Gómez.