Guía Estratégica para el Agro

Resumen del Informe Región Núcleo

- 12 de Febrero de 2026

Soja en región núcleo: se esperan 600.000 t menos de lo que se proyectaba a inicios de campaña

Las lluvias de febrero lograron detener la caída del potencial de rinde de la soja en buena parte de la región núcleo, pero hay un corredor crítico por la falta de agua en el sur de Santa Fe.

Semana con tres eventos de inestabilidad

Entre el 12 y el 18 de febrero se prevén lluvias: el dia jueves probables chaparrones en el norte de GEA, luego entre el sábado 14 y el domingo 15, y un evento más generalizado desde la madrugada del martes 17 por el ingreso de un frente frío, con mejora hacia el final del período.

“Los próximos siete días podrían marcar el inicio de un cambio en la disponibilidad hídrica del centro de la región pampeana", dice el consultor Elorriaga.  

Se espera un 5% menos de soja de lo que se proyectaba a inicio de campaña

La primera estimación de producción de soja para la región núcleo se ubica en 17,2 Mt. El cálculo parte de una superficie sembrada de 4,58 M ha y un rinde promedio de 38 qq/ha. Son unas 600.000 toneladas menos que el horizonte productivo que se proyectaba antes del recorte de lluvias y del golpe térmico de enero, cuando el potencial se ubicaba en 40 qq/ha.

No es el número que se pensaba a fines de diciembre, cuando las expectativas eran tener una campaña superadora, de todas formas las lluvias alejaron el temido escenario de derrumbe en buena parte de la región. De hecho, se mantiene muy cerca del promedio productivo de los últimos 15 años, que es de 17,4 Mt. Claro que queda lejos del récord de la campaña 2014/15, cuando se alcanzaron 24 Mt. Sin embargo, aquel resultado respondió no solo a un muy buen ciclo climático, sino también a una superficie sembrada 30% superior a la actual.

Corredor crítico: el núcleo más seco de la región enfrenta grandes pérdidas productivas

En el corredor que no recibió el auxilio del agua (15% de la región) el panorama es crítico: la soja de 1ra está secándose y hay fuertes recortes productivos. La necesidad de agua es perentoria. Se trata de la zona de influencia de Rosario que se extiende hacia el oeste y el sur. Por ejemplo, en el departamento Constitución (sur de Santa Fe) se estiman daños del 30% al 40%.  De no llover, muchos lotes podrían perderse. En Bigand, las pérdidas de rinde ya superan el 30%. Además, aumenta la presión de plagas asociadas a sequía y altas temperaturas, como trips y arañuelas, profundizando el estrés del cultivo.

En el resto de la región núcleo/GEA, las lluvias mejoran la condición de la soja de 1ra y detienen pérdidas

Tras las lluvias, disminuyeron los lotes de soja de 1ra de la región que estaban entre regulares y malas condiciones: pasaron de 20% a 12%. Los buenos son el 38% y los muy buenos y excelentes subieron al 45 y 5%, respectivamente. El 67% de los cuadros están en fructificación (entre R3 y R4) y el resto formando la semilla (R5). En el noreste de Buenos Aires, particularmente en Pergamino, hacia fines de enero se advertía por pérdidas de hasta un 50% del potencial de rinde por déficit hídrico, aunque las lluvias de febrero lograron frenar el deterioro del cultivo y la caída del rinde. Ahora las perspectivas son muy buenas con elevada cantidad de nudos y chauchas bien cargadas. Destacan una adecuada humedad en el perfil. De todos modos, podrían persistir recortes puntuales, estimándose pérdidas cercanas al 10% del potencial. En Marcos Juárez, si bien hay pérdidas irreversibles, las lluvias lograron detener los recortes. Pero se necesitan nuevos aportes de agua para completar el llenado de granos. En Carlos Pellegrini, las lluvias permitieron sostener intacto el potencial de rinde. En Junín, algunos lotes de menor calidad registraron afectaciones leves durante la semana de calor intenso previa a las precipitaciones, con pérdidas puntuales de plantas, aunque sin impacto significativo en el rendimiento.

¿Puede mejorar aún la condición de la oleaginosa y estos números?

Si se toma como referencia la campaña pasada, la comparación abre una ventana de expectativa. En la 2024/25, las lluvias comenzaron a fallar desde comienzos de diciembre y continúo con un enero  marcadamente deficitario. Recién en la primera semana de febrero se produjo un cambio de patrón que se generalizó en la segunda quincena del mes con precipitaciones más frecuentes y abundantes que terminaron sosteniendo el potencial de los cultivos.

Este año el recorte pluvial arrancó más tarde, cerca de Navidad. Enero también cerró en rojo, pero febrero abrió con algunos eventos que, aunque muy desparejos, dejaron señales mixtas. La franja central y el este de la región siguen, hoy, muy comprometidos —sobre todo en el área de Rosario y hacia San Pedro —donde prácticamente no llovió (triangulo amarillo en el mapa de precipitaciones).

En contraste, donde sí hubo agua en esta primera década del mes, los acumulados oscilaron entre 30 y 90 mm. Si se tiene en cuenta que la media histórica de febrero ronda los 105 mm, en buena parte de la región ya cayó lo que suele llover en este periodo del mes e incluso hay sectores donde las lluvias ya casi alcanzan la media mensual.

Hay, además, otros factores que juegan a favor respecto del año pasado: los cultivos de verano comenzaron su ciclo  con napas recuperadas tras las lluvias acumuladas a lo largo de 2025 y, a esta misma fecha, la evapotranspiración se muestra más moderada que un año atrás.

¿Y qué tiene que ver esto con los números productivos? Mucho. A esta misma altura del año pasado la estimación de producción también había sido ajustada a la baja. Sin embargo, un mes después, con la recomposición de las lluvias en febrero y comienzos de marzo, el rinde promedio rebotó y la producción terminó acercándose al horizonte productivo de inicios de campaña con un rinde de 39,4 qq/ha. Por eso, el escenario actual aún no está definido. Si las lluvias logran afirmarse en las próximas semanas —sobre todo en los sectores que quedaron al margen— el rinde podría recomponerse y acercarse, e incluso superar, el promedio de la campaña pasada. Todo dependerá de cómo juegue el clima en el tramo final.

Soja de 2da: mejoró donde llovió, pero ya hay daños consolidados en las zonas que siguen sin el auxilio del agua

La oleaginosa de 2da fue la más afectada por el déficit hídrico de enero. Actualmente, cerca del 30% del área transita la floración (R2) y el resto se ubica entre inicio y plena fructificación (R3–R4) y gran parte de los lotes no logró superar la altura del rastrojo de trigo. Tras las últimas lluvias, en Carlos Pellegrini se observa una marcada recuperación, con reactivación de la floración y expectativas de que el impacto sobre los rindes sea acotado. En Marcos Juárez, en cambio, ya se registran pérdidas significativas —más acentuadas en suelos de menor calidad— junto con daños por arañuelas y trips. En Bigand, el cultivo muestra escaso crecimiento y se mantiene en condición de supervivencia, con estimaciones de pérdidas de producción que podrían alcanzar el 50%.

¿Qué dicen los pronósticos de corto plazo?

Los próximos siete días se espera el pasaje de una serie de perturbaciones, alternadas con sistemas frontales fríos, que provocarían lluvias y tormentas de variada intensidad y podrían marcar el inicio de un cambio en la disponibilidad hídrica del centro de la región pampeana.