Guía Estratégica para el Agro

Resumen del Informe Región Núcleo

- 08 de Enero de 2026

Se esperan lluvias claves para el maíz temprano, luego que la ola de calor sacara al 20% de los lotes de su muy buena condición

Las reservas de agua en la región núcleo cayeron de manera significativa y aparecieron lotes en condición regular. ¿Se mantendrán las expectativas de diciembre? La respuesta está en el comportamiento que tengan las lluvias pronosticadas para los próximos días en la región.

Semana con alternancia de lluvias

Para hoy, jueves 8, se esperan chaparrones aislados en el norte de la región. Las lluvias se generalizarán hacia el viernes. Las condiciones mejoran a partir del sábado. Y durante el martes 13 se prevén chaparrones.

Enero seguirá manteniendo un aporte pluvial errático y mayormente deficitario", dice el consultor Elorriaga.  

Las reservas hídricas empiezan a marcar el pulso del tramo final del maíz temprano

Las reservas de agua en la región núcleo cayeron de manera significativa respecto a un mes atrás. El modelo utilizado para la comparación tiene en cuenta el primer metro del suelo y el consumo del maíz temprano sembrado en la 2da quincena de septiembre. El noreste bonaerense es la zona más comprometida con suelos que ya ingresaron en condición de sequía. Buena parte de la región se ubica en un escenario con reservas escasas que empiezan a condicionar la evolución del cultivo. En las encuestas de esta semana, gran parte de los técnicos coinciden en que el regreso del agua será determinante para poder concretar las buenas perspectivas de rinde que todavía se mantienen.

¿Por qué son determinantes las lluvias que se pronostican para las próximas horas para el maíz temprano?

Si bien el cultivo ya cumplió el periodo crítico, lo que está en juego ahora es el llenado de los granos, el último componente del rinde. Hace un mes, cuando el cultivo ingresaba a floración con perfiles de suelo bien cargados, pudo definir el número de granos con lluvias que, semana tras semana, acompañaron a la región hasta el 22 de diciembre. Ese día la región recibió 40 mm en promedio. A partir de entonces el agua se interrumpió y llegó la primera ola de calor a la región, coincidiendo con el final del año. Luego, sin lluvias, pero con temperaturas frescas, los lotes con maíz temprano están con el 60% en grano pastoso y 40% en grano lechoso. Las lluvias que se esperan serán determinantes para que el cultivo finalice el llenado en los próximos 10 a 15 días y consolide sus rindes.

¿Cuál ha sido el impacto de la ola de calor y la disminución de las lluvias?

El impacto redujo el área bajo condiciones excelentes a muy buenas, afectando al 20% del total sembrado con maíz temprano. Aún así el panorama sigue siendo positivo; el 70% del maíz temprano puede clasificarse bajo condiciones excelentes a muy buenas, apareciendo señales de estrés en los ambientes más ajustados. Por otra parte, el 5% de los lotes de maíz temprano está en condición regular.

El grado de impacto (aparte del manejo puntual de cada lote) tiene bastante que ver con las lluvias de diciembre y las de esta primera semana del año, ya que en el norte y oeste de la región hubo algunas lluvias modestas, pero muy oportunas.

En el noroeste bonaerense, especialmente en General Villegas, ya hay lotes en condición regular. “En los ambientes más restrictivos se observa el deterioro típico por estrés, con pérdida de hojas y cuadros más comprometidos. En algunos casos muy puntuales, de lotes muy malos, se avanzó con el picado anticipado (lotes para silo)”, señalan los técnicos. Hacia el sur de Rosario, en zonas como las de Fuentes o Villa Amelia, también se advierte un deterioro: “hay desprendimiento de hojas basales, una señal clara de estrés, aunque todavía se conserva un buen aparato foliar en la parte superior de la espiga”, explican los asesores. Más al sur, el escenario es más alentador. Desde Los Quirquinchos coinciden en que “los maíces se mantienen en buen estado, salvo algún lote puntual afectado por la seca. En general, el cultivo ya está definido, con un piso de rendimiento bastante alto”. En el centro-sur santafesino, la situación es mejor. Desde Carlos Pellegrini destacan que prácticamente no hubo faltantes de precipitaciones a lo largo de todo el ciclo. Allí, esperan rindes récord en torno a los 130 qq/ha.

Sólido arranque reproductivo para la soja de 1ra, con expectativas condicionadas a la continuidad de las lluvias

Con un 3% iniciando la fructificación (R3), 15% en plena floración (R2) y 80% iniciando la floración (R1), gran parte de la soja arranca 2026 en estados reproductivos. La condición sigue siendo destacada: el 75% de los lotes entre excelentes y muy buenas condiciones. Hay un 24% en buen estado y apenas un 1% regular. Estos últimos son lotes de menor calidad o sectores más pisoteados, como cabeceras o suelos con menor estructura, donde las plantas acusan más rápido la falta de agua y empiezan a aparecer algunos síntomas de estrés hidrico. En las próximas semanas el cultivo comenzará a demandar más agua, por lo que será clave que se registren lluvias en el corto plazo para que el cultivo pueda transitar el período crítico sin comprometer su potencial de rinde. Algunos técnicos señalan que le falta “un golpe más de agua para pegar un estirón más y cerrar el entresurco”. Otros, destacan el problema de malezas: “hay una creciente preocupación por el avance del yuyo colorado que continúa elevando los costos de producción a la limitada disponibilidad de herramientas de control efectivas”.

Soja de 2da con condiciones favorables, pero atentos por el consumo de agua y nutrientes que dejó la megacosecha de trigo

La soja de segunda está atravesando el estado vegetativo en muy buenas condiciones. Los requerimiento de agua son muy bajos aun. Solo en los lotes de menor calidad comienzan a observarse algunos síntomas leves de estrés hídrico. En zonas como Pergamino, dicen que “por ahora viene bien, con buenas emergencias, pero las reservas de agua en el perfil se presentan limitadas. El trigo previo dejó los perfiles descargados de agua y nutrientes. Será imprescindible una adecuada recomposición hídrica, acompañada de una fertilización ajustada, para sostener el potencial productivo del cultivo en las próximas etapas”.