Maíz 2025/26: la región núcleo apunta a un salto productivo del 20% respecto a la campaña pasada - 15 de Enero de 2026
Maíz 2025/26: la región núcleo apunta a un salto productivo del 20% respecto a la campaña pasada
La 1ra estimación de la campaña arroja 14,8 Mt, 3,3 millones más que el año pasado. La interrupción de lluvias sobre el final del período crítico le quitó al maíz temprano el potencial récord que se proyectaba. Aun así, sería la tercera mayor cosecha de los últimos 15 años.
Probabilidad de tormentas aisladas para el jueves y el domingo
Durante la noche de hoy, jueves, las condiciones mejorarán, y se mantendrán hasta la madrugada del domingo 18, cuando se esperan chaparrones y tormentas aisladas. El tiempo tenderá a estabilizarse nuevamente hacia la madrugada del lunes 19.
“En el centro de la región pampeana no logran sincronizarse la circulación cálida y húmeda del norte con la fría del sur patagónico, condición clave para el desarrollo de lluvias y tormentas", dice el consultor Elorriaga.
La primera estimacion maicera arroja un 20% más de producción que la campaña pasada
La producción 2025/26 alcanzaría 14,8 millones de toneladas, un 20% más que en el ciclo pasado. Son 3,3 Mt adicionales frente a los 11,5 millones obtenidos en la campaña anterior. Sin embargo, este guarismo queda por debajo de los 15,5 Mt proyectadas al inicio de la siembra, ya que desde el 24 de diciembre las lluvias prácticamente se cortaron y el maíz temprano comenzó a sentir el impacto en pleno llenado de granos.

El volumen se explica, en primer lugar, por una mayor superficie sembrada, la que aumnetó un 10%, y, en segundo lugar, por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha; por encima de los 82 qq/ha del año pasado.
La diferencia clave con la campaña anterior está en el momento y la intensidad del estrés hídrico. En 2024/25, el bloqueo pluvial fue más prolongado y afectó severamente a todo el norte bonaerense durante el período crítico y el llenado de granos. Este año, en cambio, hubo una interrupción temporal de las lluvias en el final del período crítico, cuando muchas espigas ya mostraban un buen cuajado de granos. Además, se partió de mejores reservas de agua en el suelo y de un maíz que había recibido lluvias recurrentes a lo largo del ciclo.
En el cálculo de esta primera estimación se incluye además un 10% de maíz tardío y de segunda, sembrado en tiempo y forma, que todavía tiene todo su potencial por delante. Así, la campaña 25/26 se perfila como la tercera mayor cosecha de la región en los últimos 15 años, aunque con un sabor agridulce; sin la interrupción de las lluvias en la ultima semana de diciembre y las primeras de enero, la posiblidad de rindes récords parecía estar al alcance de los productores.
Los 1ros 14 días de enero dejaron un 48% menos de lluvias en la región núcleo
En esta etapa, el promedio de lluvias fue de 13 mm cuando la media de la región es de 60 mm. Hay estaciones de la red meteorológica de GEA en el sudeste de Córdoba que no registraron milimetrajes, como Labordeboy, Canals y Guatimozín. Las que más midieron fueron las de la localidades de Colonia Almada, con 47 mm; General Pinto, con 41 mm; y Ramallo y Pergamino, con 40 mm. En El sur de Santa Fe, Bigand acumuló 26 mm. De esta manera, las reservas de agua a 1 metro de profundidad teniendo en cuenta el consumo de una pradera permanente están entre escasas a sequía, con algunos pocos focos regulares, zonas privilegiadas por lluvias aisladas en las últimas semanas.

La mejora pluvial se concentró fuera del área núcleo
Desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron recurrentes y abundantes. Inclusive llegaron a superar los valores medios en varios sectores al compararlos con valores quincenales y mensuales. También hubo anegamientos y hasta inundaciones en Chaco, Corrientes y Santiago del Estero. Las lluvias provocaron desbordes de ríos en algunos casos, como en el noroeste cordobés. En La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y San Luis, los registros oscilaron entre 30 y 50 mm. A diferencia del año pasado, cuando la falta de lluvias afectaba al 90% de la región pampeana y se extendía al NEA, este año la retracción de precipitaciones está claramente delimitada al corazón de la zona núcleo: sudeste de Córdoba y sudoeste de Santa Fe. También se suma a ésta un núcleo de escasez similar en el centro-este bonaerense.

¿Cómo está hoy el maíz temprano en región núcleo?
El 65% de los lotes se mantiene entre condiciones muy buenas y excelentes. En la última semana los cuadros excelentes retrocedieron 2 p.p. y los regulares avanzaron en igual proporción, hasta representar el 7% del área. En Carlos Pellegrini, el maíz logra sostener muy buen potencial, sin síntomas de estrés hídrico, gracias a las lluvias semanales sucesivas. En Bombal, tras un breve período seco, “los maíces se ven bien verdes, con espigas prácticamente completas”, e incluso las expectativas de rinde superan a las de la campaña pasada.
Pero el panorama cambia en las zonas más castigadas por el déficit hídrico. En el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés ya se detectan fallas en el llenado de granos. En María Susana, advierten que los rindes promedios rondaría los 100 qq/ha, 20% por debajo del año pasado. En Corral de Bustos, los maíces tempranos están muy complicados, con una marcada removilización de reservas que afecta el llenado. En Cañada de Gómez, el diagnóstico es contundente: “estamos viendo espigas que ya terminaron su llenado unos 10 días antes de lo esperado; vamos a tener espigas más livianas y eso va a repercutir en el rinde”.

Las lluvias pronosticadas la semana pasada eran claves para frenar este recorte, pero dejaron pocos milímetros, y estuvieron lejos de ser suficientes. Ahora, todas las miradas están puestas en el pronóstico de esta semana. La buena noticia es que hoy, jueves 15, ya se están registrando chaparrones sobre la región núcleo. Hasta las 8 de la mañana de hoy, Carlos Pellegrini registró 15 mm; Irigoyen, 4 mm y General Villegas, 8 mm. La distribución y la intensidad de las lluvias dependerá de la confrontación del sistema frontal frío con el aire cálido y húmedo proveniente del norte.
La soja de 1° entra en su período crítico con señales de alerta por falta de agua
El 20% de la soja de primera ya inició la fructificación (R3) y el resto transita la floración (entre R1 y R2), pero hay preocupación ya que la falta de agua en este momento del ciclo podría comprometer el potencial de rinde. En la última semana hubo un desmejoramiento en la condición del cultivo, asociado a las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones. Los lotes calificados como excelentes y muy buenos se redujeron en 10 puntos porcentuales y ahora representan el 65% del total (5% excelentes y 60% muy buenos). Los que están en buen estado son el 33% y los regulares, 2%. A diferencia de la campaña pasada —cuando el 25% de la soja de primera en el noreste bonaerense llegó a presentar estados de regular a malo por la sequía, con pérdidas de plantas y aborto de flores—, en el presente ciclo los síntomas de estrés se concentran principalmente en ambientes de menor calidad o más deteriorados. En Carlos Pellegrini se detectan signos leves de estrés en lotes provenientes de pasturas o que han sido trabajados en el barbecho, y en Bigand hay un 10% de lotes en condiciones regulares ubicados en suelos de menor calidad o con esquemas de rotación deficientes. En María Susana, los técnicos señalan que un evento de lluvias en los próximos días podría revertir este escenario y encaminar al cultivo hacia buenos rendimientos.
La soja de segunda sostiene su crecimiento, pero el clima comienza a marcarle la cancha
La soja de segunda transita aún una etapa de baja demanda hídrica. El 93% de los lotes permanece en estado vegetativo y el resto comienza a ingresar en floración. Sin embargo, en algunas zonas ya se observan señales de estrés por falta de agua. En Carlos Pellegrini, el crecimiento se ha desacelerado, aunque el cultivo logra sostenerse adecuadamente. En Marcos Juárez el cultivo continúa respondiendo adecuadamente pese al déficit hídrico, pero de mantenerse un escenario de escasas lluvias podrían comenzar a observarse impactos más notorios sobre el desarrollo del cultivo.
