Detalle por Subzonas


SUBZONAS Y RED DE ESTACIONES METEOROLÓGICAS GEA

SUBZONA I

En los alrededores de Carlos Pellegrini, el estado de los cultivos muestra un escenario favorable: “la soja de primera, la gran mayoría de los lotes evoluciona con normalidad, sin síntomas generalizados de estrés hídrico ni aborto de flores. Solo en aquellos cuadros con antecesor pastura o con laboreados se observa un desarrollo algo desparejo, aunque sin afectar el rinde potencial del cultivo”. El 95% del área se encuentra en condición muy buena y el 5% en buena. La soja de segunda, aun mantiene el potencial completo para aspirar a buenos rindes”, señalan desde la zona, con un 80% del área en condición muy buena y el 20% en buena. En maíz temprano, el 100% del área se encuentra en condición muy buena y los rendimientos estimados superan los 120 qq/ha en la mayoría de los lotes.En contraste, el maíz tardío y de segunda, de escasa superficie, es el más comprometido, ya que los lotes se encuentran estancados y a la espera de nuevas lluvias para retomar su desarrollo.

En María Susana, los ingenieros se sorprenden al ver la capacidad de resistencia de la soja de primera tras atravesar cerca de 35 días sin lluvias en pleno enero, incluso bajo condiciones de altas temperaturas. Si bien en sectores puntuales de suelos de menor aptitud se observa mortandad de plantas, en términos generales el cultivo se mantiene en pie y, en los ambientes de mejor calidad, incluso se detecta elongación de entrenudos. Actualmente transita la etapa crítica (R3 a R5) y, aunque ya resignó parte del potencial, podría cerrar la campaña con rendimientos aceptables si se concretan lluvias significativas en los próximos 15 días. El buen desarrollo radicular logrado en noviembre y diciembre, favorecido por las precipitaciones de ese período, explica en gran medida esta resistencia. La soja de segunda se encuentra en una situación similar, resistiendo el déficit hídrico. El maíz tardío presenta un panorama algo más alentador, ya que aún resta alrededor de 30 días para la floración y cuenta con buena humedad en profundidad, aunque con déficit en los primeros centímetros del perfil. En contraste, el maíz temprano, que había iniciado la campaña con muy buenas expectativas, sufrió estrés hídrico y térmico durante floración y fructificación, lo que se traduce hoy en una merma estimada del 10 al 20% en el rinde. El piso esperado pasó de 80 qq/ha a 64–70 qq/ha, mientras que los máximos se mantienen en torno a 120 qq/ha en sectores con mejores registros de lluvias. Ya se registran maíces cosechados con rindes de 115 qq/ha en la zona de Ricardone (descontada humedad, destino hacienda) y de 70 qq/ha en ambientes más regulares.

SUBZONA II

En Bigand, el panorama agrícola es preocupante. “La soja de primera muestra síntomas claros de estrés durante el día, con hojas flácidas, plantas marchitas y caída de flores. Existen algunas zonas con mejor situación, ya sea por haber recibido más milímetros en etapas anteriores, por una mejor calidad de suelo o por buenos manejos; pero, en general, de no registrarse lluvias en el corto plazo, la pérdida de producción podría ubicarse entre un 15 y 20% del promedio”, advierten desde la zona. Actualmente, el 30% del área se encuentra en condición muy buena, el 40% en buena y el 30% restante entre regular y mala, con presencia de plagas asociadas a la sequía, como arañuelas, trips y algo del complejo chinches, para las cuales ya se realizaron indicaciones de control según monitoreo. La soja de segunda está aún más comprometida. “En los últimos días comenzaron a manifestarse con fuerza los síntomas de estrés, con pérdida de hojas y plantas que se secan, deteniendo prácticamente su crecimiento. Es necesaria una buena lluvia pronto para frenar la caída de la producción”, señalan. En este caso, el 40% de los lotes se ubica en condición regular, otro 40% en buena y solo un 20% en muy buena. En maíz temprano, el 30% del área se encuentra en condición excelente, el 50% en buena y el 20% restante en regular, siendo los cuadros más afectados aquellos con mala rotación y dosis cortas de nitrógeno. Se estima que la cosecha comenzará a fines de febrero o en los primeros días de marzo, con rindes de 90 a 100 qq/ha. En tanto, los maíces tardíos y de segunda sufren fuertemente el estrés térmico e hídrico, sobreviviendo a la espera de lluvias urgentes que permitan recomponer su desarrollo.

En Bombal, la soja de primera se mantiene en muy buen estado, sin síntomas visibles de estrés hídrico ni aborto floral hasta el momento. El cultivo recién empieza a atravesar la floración. Si bien el clima viene ejerciendo presión, los cultivos continúan respondiendo favorablemente. La pequeña lluvia de ayer, lunes 26, aportó algo de alivio y se está a la espera de lluvias más significativas en los próximos días. La soja de segunda presenta un comportamiento similar, resistiendo sin inconvenientes por ahora, aunque podría comenzar a evidenciar estrés si continúan las altas temperaturas y la falta de lluvias. El maíz temprano atraviesa su ciclo en condiciones óptimas, con rindes estimados entre 100 y 120 qq/ha y un inicio de cosecha previsto hacia fines de febrero, con algunos cuadros adelantándose a la tercera semana del mes. En contraste, el maíz tardío y de segunda muestra un escenario más comprometido, especialmente en ambientes de menor calidad, donde la falta de agua comienza a poner en riesgo la continuidad del cultivo.

SUBZONA III

En Pergamino, la condición de la soja de primera está reflejando la calidad de suelo y la ocurrencia o no de últimas lluvias. Se pérdidas en el potencial de rendimiento entre 10 y 50% por la falta de agua y además, comienzan a registrarse plagas asociadas al estrés hídrico, principalmente arañuela, lo que ya está motivando la realización de tratamientos. La soja de segunda presenta síntomas de estrés más marcados, con el crecimiento prácticamente detenido, aunque sin pérdidas de plantas por el momento. En cuanto al maíz temprano, se prevé el inicio de la cosecha hacia fines de marzo, con rindes que oscilarían entre 70 y 100 qq/ha, concentrándose el grueso de los lotes en torno a 80 a 85 qq/ha, y con una probable caída significativa en el peso de mil granos. El maíz tardío y de segunda aún tiene un largo recorrido por delante y, de concretarse lluvias durante febrero, podría sostener un desempeño favorable. En síntesis, pese a las pérdidas ya registradas, los cultivos se mantienen en un estado general aceptable, aunque “preocupa la intensidad con la que la región está padeciendo la falta de agua: en áreas como Colón, Pergamino, Wheelwright, Juncal y El Socorro no se registran lluvias desde el 20 de diciembre, y de persistir esta situación durante febrero, el escenario productivo podría deteriorarse de manera severa”, indican los técnicos.

SUBZONA IV

En Piedritas, las lluvias recientes trajeron alivio y llegaron en un momento clave para los cultivos. En el caso de la soja de segunda y los maíces tardíos, las precipitaciones se dieron “justo a tiempo”, permitiendo sostener el buen estado general de los lotes. Las sojas de segunda se mantienen en muy buena condición, sin síntomas severos de estrés térmico o hídrico y sin pérdidas de rinde ni atrasos en el desarrollo. La soja de primera presenta un comportamiento algo más irregular, con diferencias según fechas de siembra y ambientes. Los lotes más atrasados muestran buenas chances de recuperación, mientras que algunas siembras muy tempranas podrían no recomponerse del todo, aunque el impacto no sería significativo. Donde se observan los mayores efectos del período seco es en el maíz temprano, especialmente en lotes puntuales de menor calidad, que atravesaron una seguidilla de días con altas temperaturas y fuerte demanda atmosférica antes de las lluvias. Esa combinación aceleró la “entrega” de esos cuadros, que fueron los más afectados. Aun así, el escenario general en la zona se estabilizó tras las precipitaciones.

SUBZONA V

En Marcos Juárez, el estado de los cultivos muestra un deterioro generalizado como consecuencia del déficit hídrico y las altas temperaturas. En soja de primera, en los últimos días comenzaron a “marcarse” los bajos y, en algunos sectores, ya se observan rodeos con plantas muertas. “En términos generales se produjo un retroceso en el estado del cultivo en la mayoría de los lotes, con plantas que frenaron su crecimiento; esto implica perder algunos nudos y, por lo tanto, afecta el potencial de rinde”, explican desde la zona. Si bien se registraron algunas lluvias, los acumulados fueron heterogéneos y, en los mejores casos, alcanzaron los 20 mm. “No son suficientes; esperábamos mejores volúmenes. Si bien frenan el deterioro que se venía dando y dan un respiro, se requieren más lluvias en el corto plazo”, advierten los técnicos. Actualmente, el 35% del área se encuentra en condición muy buena, el 40% en buena y un 25% entre regular y mala, con presencia de plagas típicas de sequía, como arañuelas y trips, que se controlan según monitoreo. “De registrarse lluvias de importancia en los próximos días, aún sería posible recomponer el estado del cultivo y sostener una buena cosecha”. La soja de segunda es la más comprometida. “El cultivo atraviesa un fuerte estrés térmico e hídrico, crece poco y le cuesta superar en altura al rastrojo de trigo”, señalan. El 60% del área ya se ubica en condición regular a mala y necesita lluvias urgentes, aunque todavía mantiene margen de recuperación. En maíz temprano, las altas temperaturas aceleraron la madurez y la “entrega” de los lotes más afectados, por lo que la cosecha comenzaría hacia mediados de febrero, con un 60% del área en condición muy buena a excelente, un 30% buena y un 10% regular. En tanto, el maíz tardío y de segunda, entre V5 y V8, presenta fuerte estrés hídrico, con plantas acartuchadas y una alta dependencia de lluvias en el corto plazo.