Indicadores Climáticos


Lo que viene, el pronóstico para la semana próxima en la región núcleo

Lluvias intermitentes y una nueva desmejora hacia el miércoles

El periodo comprendido entre el jueves 22 y el miércoles 28 de octubre comienza con probabilidad de chaparrones y tormentas aisladas que, con el correr de las horas, se desplazarán hacia el este. Si bien las condiciones meteorológicas mejorarán durante la mañana del viernes 23, no se descarta la ocurrencia de algunas lluvias débiles, tanto aisladas como intermitentes y un periodo de condiciones inestables que se mantendrá hasta el lunes 26. Durante el miércoles 28 se espera que retornen las condiciones inestables sobre el oeste de la zona GEA.

Las temperaturas máximas descenderán hacia el fin de semana aunque, a partir del lunes 26, comenzarán a ascender nuevamente alcanzando los máximos valores, entre 24 y 27°C, el miércoles 28.

Las temperaturas mínimas descenderán a partir del sábado 24 llegando a los valores más bajos, entre 8 y 11°C, el lunes 26, posteriormente los registros volverán a ascender paulatinamente.

 

Lo que pasó con el clima en la última semana en la región núcleo

Lluvias dispares en la región

La semana comprendida entre el jueves 15 y el miércoles 21 de octubre se registraron precipitaciones dispares en la zona GEA. Los montos más importantes, entre 8 y 12 mm, se midieron en el oeste, mientras que en el resto de la región los acumulados oscilaron entre 1 y 5 mm. El registro máximo, 11,6 mm, se midió en la localidad de Bengolea, en Córdoba.

Las temperaturas máximas variaron entre 22 y 25°C, con los valores más altos en el centro de la zona GEA y los más bajos en el noroeste y sur. La marca máxima, 25,6°C, se midió en la localidad de Guatimozin, en Córdoba.

Las temperaturas mínimas oscilaron entre 2 y 5°C, con los valores más elevados en el norte de la zona GEA y los más bajos, entre 1 y 3°C, en la porción oeste. El mínimo extremo del periodo 1,2°C, se registró en la localidad de Idiazabal, en Córdoba. 

Con este panorama el área de sequía persiste en el sector noroeste, mientras que la superficie con condiciones de escasez permanece extensa. En el este de la zona GEA las reservas varían de regulares a adecuadas, principalmente en el sudeste.

Con las actuales condiciones, en los próximos quince días, se requieren entre 80 y 140 mm en el centro y, principalmente, oeste de la zona GEA. En el sudeste los valores necesarios para llevar la humedad del suelo a valores óptimos oscilan entre 20 y 80 mm.

 

 

Extensión GEA: O de Córdoba, N de Santa Fe, Santiago del E. y Chaco

El final de octubre abre una oportunidad para recuperar las lluvias en la franja central

A diferencia de lo ocurrido en el extremo noreste de nuestro litoral, las precipitaciones han mantenido una muy baja actividad sobre las provincias que componen la región pampeana.

En los últimos siete días las lluvias más importantes presentaron una distribución contrapuesta. Por un lado sobre el extremo noreste del país, donde la recurrencia pluvial ya lleva varias semanas, llevando los acumulados a valores superiores a los normales históricos. Por el otro, contrariamente a lo habitual, sobre provincias ubicadas en el extremo oeste, como Neuquén y Mendoza, donde los registros están triplicando y hasta cuadriplicando las marcas medias estadísticas de todo octubre.

En el medio, la región pampeana. Donde, con excepción del centro oeste de La Pampa, apenas se recibieron lloviznas débiles y muy dispares, por debajo de los cinco milímetros, insuficientes para compensar el creciente requerimiento de los cultivos implantados, que siguen mermando las reservas acopiadas durante el invierno.

Con la influencia de un importante evento Niño que está afectando significativamente el noreste del país, y parte del extremo oeste, se vuelve llamativo un escenario como el que se ha instalado sobre la franja central, haciendo que gran parte de la zona núcleo se mantenga al borde de la sequía, incluso con precipitaciones por debajo de la media en algunos sectores.

Aunque parece una conducta por lo menos curiosa de las lluvias, cuando tomamos en cuenta el conjunto de todos los factores que condicionan el comportamiento climático y pluvial de Argentina es más evidente entender el porqué.

La conjunción de un centro de alta presión sobre el Atlántico sur y otro de baja presión a la altura de las costas de Buenos Aires condiciona el avance de los sistemas frontales y sostiene la circulación desde el Atlántico, más frio que lo normal, hacia el centro del país. Estas condiciones alteran la circulación habitual provocando un virtual bloqueo atmosférico. El resultado es el que viene mostrando la franja central del país, preponderancia de días con elevada nubosidad, menor radiación solar diaria, temperaturas por debajo de lo normal y precipitaciones débiles, puntuales e intermitentes, muy alejadas de los valores recibidos sobre el norte de la Mesopotamia.

El comportamiento atmosférico actual es un fenómeno de circulación de escala regional, que no responde directamente a la influencia del Niño y, por lo tanto, que se produzca un cambio en la respuesta pluvial dependerá del debilitamiento de los patrones que están alterando el desplazamiento habitual de las masas de aire. Algo que, según los pronósticos de muy corto plazo, podría ocurrir, al menos parcialmente, en el comienzo de la última década del mes.