Guía Estratégica para el Agro

“Niño” a la vista para la próxima gruesa

Una de las mejores noticias después de sufrir 5 “Niñas” en los últimos 6 años. ¿Qué tipo de intensidad tendría? ¿En qué meses impacta positivamente sobre las lluvias? ¿Qué papel juego el Atlántico? Para resolver estas dudas ...

Una de las mejores noticias después de sufrir 5 “Niñas” en los últimos 6 años. ¿Qué tipo de intensidad tendría? ¿En qué meses impacta positivamente sobre las lluvias? ¿Qué papel juego el Atlántico? Para resolver estas dudas charlamos con el consultor de GEA / BCR Alfredo Elorriaga.

Por Cristián Russo

Desde el 2020, hubo 5 “Niñas”, 3 seguidas, y un solo “Niño”. Desde el 2020, solo en una campaña, la del “Niño”, la 2023/24, Argentina logró producir 50 Mt de soja. Y desde entonces, el rinde de soja promedio nacional fue de 26 qq/ha, oscilando entre los 16,3 qq/ha en la gran sequía de la tercera Niña consecutiva del 2022/23 y los 31 qq/ha del “Niño”. En Brasil, según datos del USDA, el promedio nacional de dicho período fue de 34,7 qq/ha, moviéndose entre 31 y 36 qq/ha. 

Más allá de la gran diferencia en tecnología e inversión que juega a favor de los brasileros, el clima también se ha ensañado con Argentina desde entonces.

Es por todo esto que es una gran noticia para el sector y para el país las altas posibilidades que se observan en la proyección de un “Niño” para el próximo ciclo de granos gruesos. Pero también hay muchas dudas y confusiones y para que el productor pueda contar con la mejor información que hoy hay disponible, charlamos con el especialista Alfredo Elorriaga, que es el consultor del GEA / BCR por ya casi veinte años.

—¿Alfredo, sufrimos otra vez la falta de agua en enero y febrero y estaba faltando ahora en Buenos Aires? Hay gente que insiste que esto es por “La Niña” ¿Cuál es la situación hoy del Pacífico Ecuatorial?

—Para que no haya dudas y esté claro, va este gráfico (ver debajo). Es la evolución semanal de la anomalía de la temperatura superficial en el Pacífico (SST) y muestra claramente que “La Niña” ya quedó muy atrás: tocó su valor mínimo de -0,8 a finales de diciembre. Desde entonces hubo una rápida evolución y no afectó las lluvias de enero y febrero en Argentina. Se cumplió muy bien lo proyectado: Niña corta y débil. La falta de agua sobre la región central y Buenos Aires no tuvo nada que ver con el Pacífico, se trató de un bloqueo, producto de la posición de los anticiclones en el Atlántico,  que se interpuso en la normal circulación. Mientras tanto había lluvias torrenciales en el norte del país. Pero esto ya lo dijimos en enero. Ahora estamos en Neutralidad, el valor ya está claramente validado. Fíjate el dato que muestra el gráfico para esta fecha, la anomalía (SST) es “cero”.

—Pero no está de más decirlo porque hay mucha confusión, y desde el 2020 la falta de agua condicionó todas las campañas de cultivos, menos al trigo del año pasado. ¿Qué se está proyectando con los últimos datos de la NOAA?

—Sí, es verdad, fíjate que incluso en el verano 2024 con un “Niño”, faltó el agua entre enero y febrero. Por eso insisto, si bien se asocia “Niña” a que no llueve y “Niño” a lluvias por encima de la media, esto es una simplificación y no necesariamente es así. La oferta de agua está condicionada por los fenómenos de gran escala, como el comportamiento del Pacífico. Pero terminan de ser determinadas por los fenómenos regionales que actúan sobre las circulaciones. Esto es algo clave como volvimos a constatar este año sobre la región central y Buenos Aires, lamentablemente.  Lo que ahora se está proyectando con los últimos datos de los organismos oficiales es un “Niño”. Comenzaría a actuar sobre Argentina recién a partir de la próxima primavera.

—Alfredo, veo en el gráfico que entre mayo y junio ya estaríamos superando el umbral de “Niño” (+0,5) y hay gente que espera que el “Niño” actué sobre las lluvias del otoño y del invierno que viene. ¿Por qué vos decís que recién actuaría a partir de la primavera?

El fenómeno del Pacífico actúa principalmente sobre la campaña gruesa de Argentina, es decir, a partir de los meses de octubre y noviembre hasta marzo y abril. Es muy atípico que tanto un Niño o una Niña condicione significativamente las lluvias del invierno. En este caso, un “Niño”, la humedad adicional que se transporta desde el Pacífico Ecuatorial hasta el sur de américa en su primera etapa es por los vientos Alisios. Estos actúan favoreciendo la circulación de humedad justamente en los meses de la campaña gruesa.

—Vos sabes que yo estoy para preguntarte lo que me llega de la gente. La pregunta es: ¿ya puede decirse que habrá un “Súper Niño”? Hay gráficos que promedian todos los modelos que se usan en el mundo para proyectar el comportamiento del Pacífico y muestran para octubre valores de calentamiento mucho más importantes que los que están en el gráfico que me mostraste. 

—Es verdad, no vas a encontrar esa curva en los informes que publicamos en el GEA/BCR. Mi modelización es otra y venimos usándola desde hace muchos años. Las curvas de proyecciones que seguimos y publicamos al final han coincido con los comportamientos reales del fenómeno del Pacífico. En los gráficos que promedian todos los modelos que se usan en el planeta para predecir el comportamiento del ENOS, hay muchos que no deberían tenerse en cuenta. ¿Por qué? Porque tienen otros objetivos académicos y terminan metiendo ruido aún en esa curva “promediada”. Por eso reflejan valores diferentes de los que nosotros mostramos. Es cierto que se observa un calentamiento importante, pero para tener certeza sobre la intensidad hay que esperar agosto. Y aparte, hay que seguir monitoreando lo que sucede mes a mes, cosa que hacemos acá en GEA/BCR. Las probabilidades de un “Niño” son altas, eso es lo que tiene tener en cuenta el productor a la hora de ponerse a planear la próxima campaña de granos grueso. Pero también como planteamos, esto es un escenario que finalmente termina condicionado por los fenómenos regionales, que no pueden ser previstos con tanta antelación. 

—¿Qué está pasando en este momento con el Atlántico?

La reciente salida muestra un calentamiento con gran influencia en las costas argentinas, sobre todo en Buenos Aires. Este comportamiento fue acompañado por circulación del SE y permitió un acopio de humedad muy importante en los últimos días. Esto colaboró en que se desarrollen lluvias muy importante en las últimas horas, sobre todo en el sudeste de Buenos Aires, tras sufrir la falta de agua prácticamente desde enero. Por eso, hay pronósticos de lluvias importantes para la región central, pero sobre todo para Buenos Aires, con un período de alta inestabilidad y tormentas que se extiende desde el viernes 20 hasta el martes 25 de marzo.