Guía Estratégica para el Agro

“Niño” condicionado: bajan las expectativas de los acumulados mensuales para los próximos 2 meses

En la región central se preveía superar por un 70 y 90% a las medias mensuales de lluvias de noviembre y diciembre, respectivamente, por el efecto del fenómeno del Pacífico. Pero el Atlántico “frío” hasta fin de año junto a otros factores seguirían ...

En la región central se preveía superar por un 70 y 90% a las medias mensuales de lluvias de noviembre y diciembre, respectivamente, por el efecto del fenómeno del Pacífico. Pero el Atlántico “frío” hasta fin de año junto a otros factores seguirían condicionando el comportamiento del “Niño”. La alerta por excesos hídricos se modera en la región pampeana.

Por Cristian Russo

Pasó octubre y lo que podría haber sido un escenario climático complejo para Argentina y en especial para el sector del agro con la siembra de soja de primera y el trigo definiendo rinde, ha terminado con un saldo muy positivo.

Hace dos meses se esperaba un octubre protagonizado por los efectos del “Niño” con grandes niveles de lluvias que ponían al sector en alerta por excesos hídricos. También se esperaban temperaturas por encima de las medias. Ni grandes lluvias ni calor. La siembra de soja arrancó en Argentina sin los problemas por el temido efecto de “planchazo”, que es cuando luego de la siembra de la soja, se producen grandes tormentas y una costra superficial impide la emergencia, lo que obliga al productor a tener que volver a sembrar.

Por otro lado, el trigo se benefició de un octubre protagonizado por bajas temperaturas y también se alejó de un ambiente alta humedad por excesos. Esto evitó algo que se temía desde la siembra, un año especialmente problemático por una gran epifitia de enfermedades que podría haber desencadenado un severo ataque de fusariosis de la espiga. Pero también, con el efecto de estas inusuales bajas temperaturas que beneficiaron al cultivo, se produjeron heladas agronómicas que aún se siguen evaluando sus daños en la región central.

La primera semana de noviembre comenzó con lluvias más generalizadas y grandes acumulados puntuales con zonas en el oeste del centro de la región central que fueron alcanzadas por una manga de granizo. Noviembre parece estar proponiendo una mayor dinámica de las lluvias con un “Niño” de alta intensidad que empieza a transitar su pico, pero también con numerosos factores que seguirían condicionándolo.

Evidentemente, a diferencia de otros países, en Argentina, si bien el “Niño” es un factor de gran escala y de alto impacto, está moderado por otros factores, tal como está sucediendo. Para charlar de esta gran complejidad que ha tomado el clima y poder repensar cuál es el escenario climático para los próximos dos meses, conversamos con el consultor de GEA/BCR, Alfredo Elorriaga. La charla está acompañada de gráficos y mapas, pero tal vez, la imagen de un niño gigante y “atado” por muchos efectos secundarios es lo que resume como se está comportando el evento. 

—Alfredo, como siempre, empiezo por lo actual, contame, ¿cuál es la situación en este momento del “Niño”?

—La evolución mensual de la anomalía de la temperatura superficial en el Pacífico (SST) muestra un valor actual de 2,5°C según la NOAA en su informe del 2 de noviembre (para la región 3.4). Ya comenzamos a transitar la parte más intensa de este “Niño”.

—Entiendo por este gráfico que me estás mostrando, que estamos entrando en el pico de este evento a pesar de que no estamos sintiendo los efectos en Argentina. ¿Esto es así?

—Sí, esos son los datos de la NOAA. Y se están cumpliendo cosas que anticipamos, hablamos de una circulación muy consistente que afectó las lluvias de septiembre pero que también siguió condicionando en octubre la llegada de humedad al centro del país. En Octubre, Argentina tuvo un impacto hidrológico por el “Niño” pero no meteorológico. El agua que nos está llegando por los cursos de agua de Brasil es muy significativa, pero cuando se observan los montos mensuales del mes y los comparamos con las medias, no hay un impacto destacado en general.

—Me acuerdo que dijiste que “podíamos estar ante un número muy fuerte de calentamiento, pero que tenga un impacto reducido en Argentina, muy condicionado por otros forzantes”.

—Sí, se ha enfatizado los valores de calentamiento oceánico sin considerar que el “Niño” tiene dos componentes: una oceánica y otra atmosférica. Todos hemos visto imágenes de esa gran mancha de calentamiento en el Pacífico que no deja de ser impresionante. Pero para poder hacer comparaciones con los “Niños” pasados se toman índices que tienen en cuenta al fenómeno acoplado con la atmósfera.

—Pero también, me dejaste pensando en el resto de variables que condicionan los efectos del “Niño”. A propósito, hicimos esta imagen. ¿Qué te parece?

—Me parece muy representativa la imagen, no es ni más ni menos que lo que ha pasado en la región pampeana en los últimos 2 o 3 meses: muchos factores de menor escala “reteniendo” al “Niño” sobre todo en la franja central. A eso me refería cuando te decía que en Argentina, a diferencia de otros países, el “Niño” estaba muy moderado por otros factores.

—Estoy viendo las lluvias que dejó octubre en Argentina y comparándolas con las medias históricas. En Santa Fe y Córdoba estuvimos por debajo. En Buenos Aires, es casi un empate, pero sí se nota que el norte bonaerense quedó por debajo de lo histórico. Lo que sigue me resulta raro, hubo más agua en La Pampa, Neuquén y Mendoza. Y en el norte, contrariamente a lo que se esperaba, Chaco y Santiago quedaron por debajo. Sí veo lluvias extremadamente importantes en el norte de Corrientes y Misiones dónde se está sintiendo el “Niño”. ¿Qué pasó? Me acabas de decir que estamos entrando en el pico del “Niño”...

—Lo que pasó en octubre queda muy bien graficado en tu imagen del “Niño” atado de todos lados. Esto es algo que venimos siguiendo desde hace meses en nuestros informes. Te explico cuáles son los factores que lo condicionan y vas a ver que están relacionados con el comportamiento de las lluvias de octubre. Uno, la circulación fría de origen polar desde la Patagonia de la que veníamos hablando en setiembre. Te conté que estaba muy firme y que condicionaba el ingreso de humedad desde el norte al centro del país. Dos, el Atlántico frío, ¿te acordes que en agosto te pasé una imagen que anticipaba que hasta fin de año se iba a mantener la anomalía fría?

—Sí, al final, el Atlántico lo tenemos mucho más cerca que el Pacífico y termina siendo el que “manda” sobre el clima.

—Sí está más cerca y es importante para Argentina, pero también es cierto que tiene una variación mucho más dinámica que la del Pacífico, por eso hay seguirlo más de cerca. Pero, no es un factor que “manda”, porque es un factor necesario pero no suficiente para que actúe: se necesita un sistema ciclónico que fuerce el ingreso de ese aire frío. Pero de esto se tratan los informes que hacemos, de contar que son múltiples los factores que interactúan y no uno solo lo que “manda” sobre el clima en Argentina.  

—Me estabas enumerando los factores que “ataron” al “Niño”…

—Tres, del lado chileno se posicionó un centro de baja presión que mantuvo una circulación de aire muy frío que bajó de las cordilleras y tuvo un impacto muy fuerte en Neuquén y Mendoza. Cuatro, en las últimas semanas, un centro de alta presión se posicionó a la altura de la Patagonia modificando las características de circulación, favoreciendo las lluvias en el centro de Buenos Aires.

—Alfredo, hace un mes me decías que podíamos estar ante una tendencia de debilitamiento de este fenómeno y que veías una anomalía para diciembre que había bajado a 2°C. ¿Qué ves ahora?

—Cuando te hable de debilitamiento era respecto de los valores que se venían difundiendo. Hace dos meses, pensábamos que iba a alcanzar el pico entre noviembre y diciembre. Ahora el valor de la anomalía oceánica empieza a ceder en noviembre y en diciembre se proyecta un valor que sigue estando alrededor de los 2°C. Hay muchas cosas que han cambiado, por ejemplo, la NOAA está empezando a publicar información más actualizada y ya no se observan los valores que charlamos tantas veces que superaban los 4°C. Ahora se están publicando valores corregidos y se ajustan con bastante precisión a los valores que proyectábamos con el modelo que seguimos desde hace tantos años. Afortunadamente, se va aclarando la confusión que hubo.

—Entonces, ¿se va confirmando que el “Niño” no va romper los valores históricos y que sería similar en intensidad al del 2015/16?

—Fijate que pasó con los últimos “Niños” más fuertes: en 1982 el RONI alcanzó un valor de 2,4; en 1993, un valor de 2,3; en 2016, un valor de 2,3. Hoy estamos con un RONI de 2. El ONI, que era el valor que usábamos antes para referirnos al valor trimestral, en el ciclo 20215/16, para nov-dic-ene alcanzó 2,6; hoy estamos en 2,5. Por el momento, los parámetros son menores a los de otros años. No te puedo asegurar que no los supere, pero por lo que vemos en las proyecciones, los valores no se van a alejar exageradamente de los pasados. De hecho, la curva proyectada del “Niño” actual está copiando con bastante exactitud a la del 20215/16, confirmado por los valores ONI y RONI. La diferencia está en que la curva de once años atrás seguía ascendiendo luego de octubre hasta tocar el pico entre enero y febrero con un valor de 2,8°C y ahora baja en el trimestre (oct-nov-dic).

—Justamente, hace dos meses publicamos un escenario para la región central que estaba dando para octubre 30% más de lluvias, 70% más en noviembre y 90% más en diciembre.

—Cuando publicamos esos escenarios, aclarábamos que salían de un algoritmo que consideraba solo la influencia que ejerce un evento “Niño” fuerte a muy fuerte y excluía otros condicionantes de escala regional o global. Y justamente, estos fueron los que se impusieron en setiembre y octubre.

—Ahora, con estos cambios, y estos condicionantes que están actuando, ¿qué se puede esperar de las lluvias para los próximos dos meses?

—Con todos los condicionantes de los que hemos hablado, no podemos considerar números pero sí tendencias. Independientemente de la intensidad, el “Niño” ya está instalado y es un “Niño” por lo menos fuerte. Las lluvias estivales son normalmente las mayores del año y con un “Niño” fuerte casi seguro que estarán por encima de lo normal. Lo importante es que, de acuerdo con las proyecciones, este es un “Niño” que va a decrecer en intensidad rápidamente. Por lo cual, es probable que las mayores lluvias o las superiores a lo normal se den en los momentos más oportunos.

—¿A qué momentos te referís con los más oportunos? 

—Me refiero a que es muy probable que se den cuando los cultivos más lo necesiten. Para el maíz temprano en diciembre. La soja también va a tener buenas posibilidades cuando defina rindes en febrero. Pero también me refiero a que en los momentos de cosecha, que son los más problemáticos, el efecto del “Niño” no sumaría humedad extra a las lluvias de marzo y abril, como sí pasó en el 2016. Pero, te repito, esto es lo que te puedo decir considerando lo que muestran los modelos hoy.