¿Cuánto puede llover en los meses pico del “Niño” en la región núcleo?
El “Niño” ya se estableció, su intensidad fuerte a muy fuerte se desplegará en octubre, noviembre y diciembre. Un algoritmo modela el probable nivel de lluvias para esos meses y muestra que el gran desafío será implantar la gruesa y cosechar el trigo. Problemas de piso y pocos días de buen tiempo para trabajar serán los grandes retos del sector.
Por Cristian Russo
En un gran esfuerzo realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario se reprogramó el algoritmo desarrollado en el 2023 para calcular las lluvias mensuales de octubre, noviembre y diciembre del 2026. Los mapas fueron posibles gracias a las serie de datos de las estaciones de la red GEA/BCR. El resultado muestra una mayor carga de las precipitaciones por la presencia de un “Niño” fuerte a muy fuerte.
Un fenómeno del Pacífico (ENSO) “Niño” es una gran noticia para el sector, recordando que el productor argentino sufrió desde el 2020 la falta de agua con 5 “Niñas”. De todas formas, la intensidad fuerte a muy fuerte del evento, si bien permite esperar un escenario de alta producción, puede traer grandes problemas. La cosecha del trigo y la siembra, sobre todo entre noviembre y diciembre, pueden verse muy afectadas. Las olas de calor también pueden complicar a los cultivos de verano en este ciclo 2026/27.
La campaña gruesa comenzará en las próximas semanas con las primeras siembras maiceras en la región central. En la siguiente charla con el consultor de GEA/BCR, Alfredo Elorriaga, analizamos variables que podrían ser de gran ayuda para ajustar estrategias de producción en un año con un evento que tanta incertidumbre ha generado.
—Alfredo, ¿cuál es la situación actual del Pacífico?
—La evolución mensual de la anomalía de la temperatura superficial en el Pacífico (SST) muestra un valor actual de 1,8. Hace un mes atrás estábamos en un valor de 1,25. Esto marca una clara tendencia hacia un “Niño” fuerte.
—¿Ya estamos sintiendo los efectos de este “Niño” fuerte en Argentina?
—La fase oceánica se inició en junio. Pero ahora, la atmósfera comienza a acoplarse al sistema oceánico. Por eso vamos a empezar a sentir sus efectos.
—¿Hay un “Niño” instalado entonces?
—Sí, habíamos comentado que este año podría adelantarse, y justamente, según el CPC y el IRI ya hay un acoplamiento activo, o sea, hay una mayor transferencia de humedad asociada al fenómeno.
—Alfredo, respecto al tema de la intensidad de este “Niño”. ¿Va a ser de un nivel que no se ha visto en 50 años? ¿Qué es lo último que se sabe?
—Este año hay mucha confusión, porque hay un cambio de metodología en la forma de medir este evento en la NOAA y también está siendo muy difícil acceder a datos, modelos y sus valores corregidos. Con mucho trabajo, podemos seguir usando el modelo que sigo desde hace 10 años. Nuestros valores proyectados están mostrando un pico inferior a 2,5. Pero con el nivel de incertidumbre actual, estamos teniendo en cuenta un rango de 2 a 3. Por eso, es difícil concluir un comportamiento que rompa rotundamente lo ocurrido en los últimos 50 años. Nuestro análisis está más cerca de un evento con características muy parecidas a las del “Niño” del 2015/16 que alcanzó un valor máximo de 2,8.
—¿Un “Niño” se relaciona con mayores temperaturas?
—Sí, el “Niño” también se relaciona con aumentos de las temperaturas. Te decía que estoy tomando como referencia el período 2015/16, cuando se produjo un “Niño” muy fuerte. El gráfico de anomalías de temperaturas muestra que el invierno 2015 fue el más cálido de los últimos 60 años.
Este año, al darse un acoplamiento, incluso antes que en el 2015, es muy probable que volvamos a tener un final de invierno moderado por el “Niño”.
—Y respecto a las olas de calor, ¿influye un “Niño”?
—Sí, en años “Niños” es más común que se den esos eventos. Si te acordas del último “Niño” (2023/24), en enero tuvimos varias olas de calor.
—Entonces, sí podemos esperar una salida del invierno más benigna en temperaturas y fuertes calores en enero, pensando en el maíz, ¿podría ser una buena opción una siembra muy temprana, a fines de agosto o principios de setiembre, en vez de apuntar a fechas de mediados de mes?
—Creo que ante estas condiciones sería una opción muy válida.
—Pero al sembrar antes, la emergencia sería más larga. Vos sabes que el maíz es vulnerable a anegamientos hasta que emerge. Entonces, ante un “Niño” fuerte, ¿el riesgo de una gran tormenta sería menor antes que después de la primavera?
—Sí, el riesgo a lluvias de mayores acumulados aumenta al cambiar de estación, por eso coincido en lo que decís.
—¿En qué meses va a darse el pico del “Niño”?
—En los últimos 3 meses del año según los modelos.
—¿Cuánto puede llover en esos meses en la región núcleo?
—Después de todo lo que se ha hablado y de la incertidumbre que hay, junto con la Bolsa de comercio de Rosario queremos acercar la proyección más precisa que es posible trazar hoy. Para eso, con los registros de las 36 estaciones que componen la red GEA/BCR y los datos actualizados de 10 de los modelos más estables, ajustamos el algoritmo que desarrollamos en el 2023. El resultado es un modelo estadístico predictivo que considera el comportamiento de las lluvias de los últimos 50 años y su correspondencia con valores de calentamiento mensuales del Pacifico, respecto de los proyectados como más factibles de octubre a diciembre. Esto nos permite una estimación estadística del volumen de las precipitaciones en los meses analizados. Siempre considerando una evolución del evento Niño dentro de los niveles actualmente previstos.
Te repito, los valores proyectados consideran solo la influencia que ejerce un evento “Niño” fuerte a muy fuerte sobre las lluvias de la región central. El algoritmo no incluye en la ecuación otros condicionantes de escala regional o global. Es importante tener en cuenta que forzantes extra Pacífico también producen efectos y podrían modificar de manera positiva o negativa los volúmenes pluviales calculados.
—Analizando estas imágenes y para dar una referencia, estaríamos recibiendo en octubre casi un 30% más de lluvias, un 70% más en noviembre y un 90% más en diciembre. ¿Esto es así?
— A grandes rasgos, sí. Es lo que muestra nuestro algoritmo.
—Pega con fuerza en noviembre y sobre todo en diciembre, fechas claves de la siembra gruesa y cosecha de trigo. ¿Con que mensaje se tiene que quedar el productor?
—Hay que entender que, por la particular dinámica que se prevé para este “Niño”, la recurrencia de las precipitaciones puede ser muy alta.
—Entonces, habrá poco tiempo justo cuando más trabajo se concentra: la siembra de soja de 1ra a partir de octubre. Luego, a fin de noviembre, la cosecha del trigo, la siembra de la soja de 2da y del maíz tardío.
—Creo que el sector va a tener que estar muy atento, anticiparse y ser muy eficiente y para no se acumule trabajo. Cada semana que avancemos a diciembre, se va a poner más difícil. Si se puede sembrar, habrá que hacerlo sin postergar nada, porque será clave evitar cuellos de botellas.
—Alfredo, en soja, la emergencia es sensible a los problemas de encostramientos, pero el maíz es muy sensible a anegamientos, aparte de que es una semilla mucho más cara y que cada planta cuenta porque no compensa como en soja. Entonces, ¿la siembra del maíz tardío puede ser el gran talón de Aquiles porque lo va agarrar lo más intenso del “Niño”?
—Sí, pero también hay una ventaja respecto al 2015/16. En esa campaña el pico del “Niño” se dio en enero y febrero, y te escuché recordando hace poco que hubo grandes pérdidas en soja.
—Ese año, Argentina perdió 6 Mt de soja por la gran cantidad de lluvias y el tiempo muy cálido de abril. ¿En qué nivel de intensidad del “Niño” nos va a agarrar abril 2027?
—A diferencia del 2016 que seguíamos bajo la influencia del “Niño”, esta vez las curvas de evolución muestran que en abril estaremos muy cerca de la neutralidad. De todas maneras, te aclaro, en abril suele haber eventos de ciclogénesis por el cambio estacional. Esto es independiente de si hay “Niño” o “Niña”. Pero cuando hay un “Niño”, como en esa campaña, el ingreso extra de humedad lo agrava.
—¿Cuál es la situación actual del Atlántico y cómo puede actuar en el verano? ¿Puede ser otro factor que sume humedad?
—El Atlántico en estos momentos está más cálido que lo normal y ha tenido mucho que ver con la situación de julio, cuando el ingreso de aire húmedo y caliente desde el NE afectó gran parte de la región pampeana. En el caso de octubre, noviembre y diciembre, los modelos muestran una anomalía fría. Por lo tanto, no debería sumar humedad extra. Si consideramos lluvias sobre lo normal por el “Niño”, esta puede ser una buena noticia para la franja este de Argentina.