Récord exportador y máximos históricos de inversión: la minería argentina consolida su nuevo ciclo
Autores del reporte:
Nadav Rajzman (CAEM)
Guido D’Angelo (BCR)
Las exportaciones mineras alcanzaron un récord en la primera mitad del 2026 que representó más del doble del récord previo. En paralelo, el stock de Inversión Extranjera Directa del sector también alcanzó un máximo histórico
Las exportaciones mineras argentinas totalizaron US$ 4.742 millones en la primera mitad de 2026. Se trata del máximo nivel exportador registrado para un primer semestre desde que existen estadísticas comparables para la minería argentina. De esta manera, se registra una expansión de casi el 75% respecto de los US$ 2.712 millones del mismo período de 2025 y del 156% frente a los US$ 1.852 millones de 2024.
La magnitud del salto se aprecia mejor en perspectiva histórica. El récord anterior para un primer semestre correspondía al año 2011, en el pico del ciclo previo de precios de los metales, cuando las exportaciones rondaron los US$ 2.260 millones: el registro de 2026 lo supera en más del 100%. Respecto de las estadísticas de hace veinte años, las ventas externas se multiplicaron por más de ocho.
El contraste con la primera mitad de la década pasada es igualmente elocuente. Entre 2012 y 2021, las exportaciones del primer semestre se movieron en una franja relativamente estrecha, entre los US$ 1.184 millones del piso de 2020, afectado por la pandemia, y valores en torno a los US$ 2.000 millones, sin lograr recuperar los niveles de 2010 y 2011. La ruptura de ese techo comenzó en 2025 y se consolidó con fuerza en este 2026.
La apertura por mineral muestra que el resultado no responde a un único factor. El oro continúa siendo el principal mineral exportado y aporta alrededor del 61% del total del semestre, con un valor exportado que se ubica muy por encima del promedio de los años anteriores. La plata acompaña ese desempeño y sostiene su participación como tercer mineral del período. No obstante, las perspectivas productivas para ambos minerales en este 2026 son de menor producción, con un incremento de costos también asociado. De esta manera, el impacto positivo sobre las exportaciones del oro y la plata viene por el lado de los elevados precios internacionales que actualmente disponen estos bienes del comercio exterior argentino.
El cambio estructural más significativo en la actualidad proviene del litio. En el primer semestre de 2026 el litio se consolidó como el segundo mineral más relevante en las exportaciones mineras, por encima de la plata desde 2023. Con cerca de una cuarta parte del total exportado, el litio viene creciendo desde haber representado menos del 5% de las exportaciones mineras hace una década y menos del 3% hace dos décadas. La puesta en marcha y la ampliación de operaciones en Argentina explican una porción muy alta de este dinamismo, con una suba en cantidades exportadas del complejo litio de más del 68% respecto al primer semestre del año pasado, de acuerdo con relevamientos de la Secretaría de Minería.
La inversión extranjera directa también en máximos
El récord exportador convive con el nivel más alto de Inversión Extranjera Directa (IED) que la minería argentina haya registrado. De acuerdo con los datos del BCRA, el stock de IED del sector alcanzó los US$ 24.849 millones a marzo de 2026, frente a US$ 22.049 millones del trimestre inmediato anterior. Más IED implica más empresas extranjeras invirtiendo capital en Argentina para potenciar la producción y las exportaciones mineras del país.
A diferencia de los flujos, que registran cuánto capital entra o sale en cada trimestre, el stock de IED es una foto: mide el valor total de la inversión que empresas del exterior tienen efectivamente colocada en la minería argentina en un momento dado. Esta incluye los aportes de capital de las casas matrices, las utilidades que en lugar de girarse al exterior se reinvierten en el país y el financiamiento que las filiales locales reciben de sus grupos de empresas. Su relevancia está en que se trata mayoritariamente de capital inmovilizado en activos de larga vida como minas, maquinarias, industrias, campamentos, entre otros.
En dos años, el stock se duplicó: en marzo de 2024 se ubicaba en US$ 12.402 millones. La comparación de más largo plazo es aún más contundente. En septiembre de 2019 el stock era de US$ 8.361 millones, lo que implica que la inversión extranjera acumulada en el sector casi se triplicó en menos de siete años. Y a comienzos de 2017, primer dato de la serie desagregada, se ubicaba en torno a los US$ 6.000 millones.
La apertura por actividad muestra dónde se concentró ese crecimiento. El segmento de explotación de minas y canteras pasó de apenas superar los US$ 1.000 millones en 2017 a más de US$ 13.000 millones en el último dato disponible, y hoy explica el mayor bloque del stock total. La extracción de minerales metalíferos y los servicios de apoyo para la minería completan el cuadro, con expansiones significativas en ambos casos durante los últimos tres años.
El análisis de los movimientos nos permite dimensionar la intensidad del proceso actual. En el primer trimestre de 2026 ingresaron US$ 2.799 millones netos de inversión extranjera directa en minería, el registro trimestral más alto de toda la serie del BCRA. Supera en 36% al récord anterior, los US$ 2.055 millones del segundo trimestre de 2024.
Este dato adquiere mayor relieve al compararlo con el comportamiento previo. Entre 2017 y 2021, los flujos trimestrales rara vez excedieron los US$ 500 millones y en varios trimestres fueron directamente negativos. Es particularmente llamativa la caída de fines de 2023, lo cual da la pauta de lo perjudiciales que resultan para el sector las fluctuaciones económicas en nuestro país para el sector minero, siendo ésta una actividad de largo aliento.
A partir de 2023 el patrón cambia: los ingresos comienzan a superar con regularidad los US$ 500 millones. Y desde 2024 la mayoría de los trimestres se ubicó por encima de los US$ 1.000 millones, con algunos registros puntuales de signo negativo que no alteraron la tendencia de fondo.
El sostenimiento de estos flujos a lo largo de los últimos dos años es lo que explica la duplicación del stock y, con los tiempos propios de la actividad minera, la expansión exportadora que hoy se observa en las estadísticas de comercio.
La simultaneidad de ambos máximos —el exportador y el de inversión— es el dato central del período. La minería es una actividad de ciclos largos: entre la decisión de inversión y el primer embarque pueden transcurrir varios años. Que el récord de exportaciones del primer semestre de 2026 coincida con el récord de ingreso de capitales del primer trimestre del mismo año indica que se están capturando dos etapas distintas de un mismo proceso: la maduración de las inversiones en un contexto alcista de precios y el compromiso de nuevos capitales para apuntalar la producción de los próximos años, con especial énfasis en litio y cobre.
Para el frente externo argentino, la implicancia es concreta y ya se manifiesta en exportaciones e inversiones. En la primera mitad del año la minería explicó casi el 10% de las exportaciones argentinas, en línea con las estimaciones CAEM – BCR y marcando a la vez un récord histórico de participación.
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