Diagnóstico y Escenario - NEA

- 30 de Julio de 2026

Los últimos diez días el territorio nacional se ha visto afectado por dos masas de aire muy distintas y contrapuestas que están condicionando de manera poco habitual el comportamiento climático de la región pampeana. En el norte del país, una atmósfera cálida, con temperaturas muy elevadas para la época y circulación predominante del norte, tuvo efectos distintos en los sectores del este y del oeste. Sobre el este, principalmente en Corrientes y misiones, el mayor contenido de humedad atmosférica y la influencia de un frente estacionario, potenciado por un centro de baja presión, se capitalizaron en lluvias y fuertes tormentas que provocaron anegamientos al acumular, en poco tiempo, registros por encima de los 150 milímetros que superan los valores medios mensuales históricos. Siempre en el norte, pero hacia el oeste, en el área de influencia del NOA, la situación es similar en cuanto a las elevadas temperaturas, pero no así respecto de las precipitaciones, que se han mantenido prácticamente ausentes durante todo el mes favoreciendo, junto con la escasa humedad, el desarrollo de incendios en Jujuy, Salta y La Rioja. Un escenario totalmente contrapuesto y simultaneo presenta la Patagonia, del Río Colorado hasta Ushuaia, donde una intensa circulación polar finalmente ha logrado capitalizar la humedad proveniente de la cordillera, provocando intensas nevadas, con gran acumulación de nieve y temperaturas extremadamente bajas, alcanzando diez o más grados por debajo del punto de congelación. Atrapada entre estas dos masas de aire, muy distintas entre si, se ubica la región pampeana, donde los cambios de circulación provocados por estos flujos de aire de características opuestas se alternan, desde el inicio de la segunda quincena del mes, en una puja por un predominio que no termina de establecerse. El resultado es una atmósfera que poco tiene que ver con el invierno. Con una tasa de insolación diaria más baja que lo habitual, ausencia de heladas, temperaturas, mínimas y máximas, por encima de las normales y la preponderancia de días con densa nubosidad que no termina de convertirse en lluvia, mas allá de algunas precipitaciones poco generalizadas sobre el centro de la zona núcleo. Los pronósticos indican que el mes de julio finalizará con cielos que seguirán teñidos de gris y algunas lluvias y tormentas un poco mas generalizadas. Eventos que serán bien recibidos por los suelos cuyas reservas de agua comienzan a evidenciar una merma, fundamentalmente sobre la franja oeste y noroeste del país. Algo que normalmente sucede debido a la disminución pluvial propia del invierno aunque, este año, muy mitigada por el escaso requerimiento atmosférico que han planteado condiciones ambientales poco exigentes durante la segunda mitad del mes.