La fortaleza del dólar les quitó competitividad a los cultivos estadounidenses y llevó a la soja y al maíz a anotar pérdidas en todos sus contratos. Por su parte, la cobertura de posiciones cortas impulsó la cotización del trigo.
Incluso a pesar de registrar el menor valor exportado desde 2020, el agro continúa siendo el pilar de las exportaciones argentinas al mundo. El complejo trigo lideró la caída interanual, en tanto soja y maíz perdieron un 44% y 33%, respectivamente.
En 2023, las reservas brutas registraron una fuerte caída nominal. Se configuró un año de una sequía histórica que debilitó el cobro de exportaciones, mientras que hubo alta demanda de dólares por importaciones y pago de deudas.