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AÑO XXXV - N° Edición 1848 - 23 de febrero de 2018
Commodities
Se reacomodan las piezas en el abastecimiento de cereal al mundo
BLAS ROZADILLA - EMILCE TERRÉ
La sequía ya se cobró 5 millones de toneladas de maíz, quebrando la esperanza que Argentina incremente el volumen de exportaciones en la campaña 2017/18. En trigo, los embarques no decepcionan pero es Estados Unidos quien sufre la menor competitividad, y Chicago se hace eco.


El mercado de maíz en la semana se ha sacudido por los nuevos recortes en las estimaciones para la producción local. Según BCR/GEA, Argentina produciría en el nuevo ciclo 35 millones de toneladas, casi cinco millones menos de lo que se esperaba un mes atrás.

Esta caída en la oferta no pasará desapercibida en el mercado, socavando la expectativa de máxima para las exportaciones argentinas, en una campaña donde las necesidades de suplementar los animales se ven potenciadas por la seca que afecta las pasturas. En un ciclo donde el mundo esperaba que Argentina suministre entre dos y tres millones de toneladas más al mundo que el año anterior, la disponibilidad de oferta no permitiría siquiera repetir la performance exportadora de la campaña comercial 2016/17.

En este contexto, los precios del cereal aumentaron en la semana en el mercado local. Según la referencia de la Cámara Arbitral de Rosario, los precios pagados el día lunes en el segmento disponible promediaron $3.190/t, pero la creciente incertidumbre productiva y necesidades puntuales de algunos puertos a nivel logístico motivó una suba de los valores negociados. La misma Cámara fijó para las operaciones del día Jueves un valor de referencia de $ 3.370/t, un incremento de casi el 6% en 3 días. También se incrementaron en nuestro recinto de operaciones los ofrecimientos abiertos por maíz temprano (el que más viene sufriendo la falta de agua), que pasaron de 160 a 165 dólares por tonelada para las descargas en marzo y abril.
 
En relación al trigo, pasada la etapa más álgida de comercialización del cereal, los precios se mantuvieron estables durante la semana en el mercado local en torno a los $ 3.500/t para la descarga contractual, en tanto que para trigo 2018/19 (con entrega enero 2019) cotizó a US$ 180/t.

En el frente externo, en tanto, si bien los problemas productivos en Argentina dieron parcialmente sostén a los precios en Chicago, pronósticos de lluvias que aliviarían al trigo en las Planicies americanas y los amplios stocks globales limitan las ganancias. Además, el mercado estadounidense se ve muy golpeado por la pérdida de competitividad de sus exportaciones, en maíz, en manos de Brasil y en trigo frente al avance de la región del Mar Negro como proveedor de cereal al mundo.

Hasta el 14 de febrero Rusia había exportado 32,5 millones de toneladas de cereales desde el inicio de la temporada 2017/18 el 1 de julio, incluidos 25,4 millones de toneladas de trigo, según el Ministerio de Agricultura de aquél país. El ritmo de las exportaciones de granos aumentó un 39 por ciento en comparación con el mismo período en la temporada anterior.

Las exportaciones de EE.UU., en tanto, se redujeron este mes a 25 millones de toneladas considerando el año comercial. El aumento de los precios del trigo rojo duro, en particular, ha reducido la posición competitiva de los EE.UU. en los mercados mundiales de trigo, y el ritmo de las exportaciones se ha desacelerado recientemente. Las exportaciones estadounidenses a Brasil, además, han caído a medida que nuestro país asume una mayor participación en el mercado. Argentina también está desafiando a los Estados Unidos en los mercados del África Subsahariana y del Sudeste Asiático. 

Como aliciente, en la semana que pasó la fuerte demanda asiática por trigo del Mar Negro ha acabado por arrastrar a la suba sus primas FOB, tal como se muestra en la tabla adjunta, aliviando en parte la situación para Estados Unidos cuyos valores de exportación han comenzado un camino a la baja frente a la menor demanda. Sin embargo, quedaría aún un trecho antes que la relación de precios sea tal que le permita a Norteamérica recuperar su brillo en el frente externo.



Sendos informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos echan luz sobre lo que se viene en el mercado internacional de cereales

En esta semana el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) dio a conocer dos interesantes reportes: sus proyecciones 10 años para el sector agrícola y las estimaciones de siembra de maíz y soja para el próximo año.

En el primero, el USDA destaca que la demanda y el comercio mundiales de productos agrícolas continuarán aumentando hasta 2027/28, aunque a un ritmo ligeramente más lento que en la década anterior. Además, espera que los precios de los alimentos y los cereales forrajeros hayan tocado fondo para la campaña 2017/18. El año comercial 2018/19 marca el comienzo de incrementos graduales de precios que se espera que continúen a lo largo de la década aunque en un escalón por debajo del que ostentaron en los diez años anteriores. 

Haciendo foco en el análisis sobre los cereales, para el año 2018 se espera que los agricultores recuperen algo del hectareaje dedicado a trigo hasta completar 18,8 millones de hectáreas aunque de cara a la próxima década la superficie no recuperaría los niveles que ostentaba hasta hace poco años atrás por encima de los 20 millones de hectáreas.



En lo que concierne al comercio internacional de este cereal, los pronósticos indican que Estados Unidos continuará perdiendo participación en el mercado mundial del cereal en manos de la región del Mar Negro, primero, y de la Unión Europea, después. 

Para nuestro país, el USDA estima que la superficie sembrada con trigo continuará creciendo en Argentina, especialmente en áreas donde se puede realizar doble cosecha. Se espera que las exportaciones sigan aumentando, y superen el récord reciente de 13,8 millones de toneladas en 2016/17, luego de la caída que se espera para la campaña actual con exportaciones por 12,5 M de toneladas (cabe recordar que el USDA incluye la harina en sus datos sobre exportaciones de trigo). 

Al detenernos en el análisis de las proyecciones para el maíz, el primer dato que resalta es la expectativa que en el 2018 el área sembrada con soja en Estados Unidos iguale a la de maíz con 36,5 millones de hectáreas, acabando con un reinado de 35 años del cereal. 

Para la potencialidad de sus exportaciones, el USDA estima que EE.UU. seguirá liderando el comercio mundial en la próxima década, aunque su participación relativa caería por debajo del 30% a partir de una mayor competencia de Brasil, Argentina y Ucrania, y el creciente uso doméstico de alimentos, tal como puede verse en el gráfico adjunto.



Lo anterior podría incluso profundizarse en medio de la renegociación que está haciendo Estados Unidos con Canadá y México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Ese acuerdo ha otorgado a los agricultores estadounidenses acceso ilimitado al principal comprador, México, que representó el 23,8% de los envíos de maíz en la campaña 2016/17. Incluso, hoy los exportadores brasileños ya están incursionando en México: este último importó en el 2017 un volumen 10 veces mayor de maíz que el año previo, tendencia que se espera se mantenga en el 2018.

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