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Lunes, 23 de Octubre de 2017GEA | Guía Estratégica para el Agro

NOTICIAS

 
miércoles, 20 de septiembre de 2017
GEA - Noticias
“No será un año Niña, pero el enfriamiento, físicamente, tendrá implicancias en Argentina”

“No se alcanzará el límite que marca una Niña hacia fin de año”. El Dr. José Luis Aiello lo señaló en una nueva charla con el GEA —Guía Estratégica del Agro— de la Bolsa de Comercio de Rosario, acerca de lo que hoy indica el fenómeno de la Oscilación del Sur (ENSO).

Despejando los miedos de los pronósticos que vaticinan el escenario más temido por el sector, el escenario de una Niña, Aiello comparó la situación con el año pasado: “hubo un enfriamiento que solo en pocos meses tuvo la categorización de Niña”.

De todas maneras el enfriamiento del Pacífico Ecuatorial tendrá efectos en los meses claves de los cultivos de verano para Argentina. “Es un año muy complicado para los meteorólogos cuando tenemos eventos neutrales o Niñas o Niños muy débiles, ya que, sumado a la inestabilidad que genera el cambio climático, perdemos calidad en la previsión”.

Con suelos colapsados por los recientes efectos de las lluvias de un invierno que no dio tregua a gran parte de la Región Pampeana y en especial a la provincia de Buenos Aires, charlamos sobre cómo prepararse para este complicado año. Con siembras que están planteando un gran desafío para los sectores afectados por los excesos y también regiones en el oeste del país que notan que las lluvias, al contrario que el año pasado, no aparecen.

Aiello fue muy claro para el productor en su recomendación para planear la campaña gruesa 2017/2018:

“…lluvias convectivas intensas (en un corto período de tiempo y en una región chica), algunos pulsos de calor y seguramente menos probabilidad de heladas. Esos van a ser los ingredientes con los cuales el productor tiene que pensar en cómo diseñar la próxima campaña”.

“Sugerimos tomar los patrones normales y hacer una planificación teniendo en cuenta los efectos regionales. Hay que pensar que si se instala una Niña débil o un enfriamiento, pueden incluirse algunos mecanismos de lluvia. Eso es todo lo que se puede decir en este momento”.

A continuación la charla completa con el Dr. en Ciencias Meteorológicas José Luis Aiello.

El Centro de Prevención Climática de los Estados Unidos estimó que para la próxima campaña, a partir de diciembre probablemente, se presente el fenómeno de “La Niña”. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

—En este momento hay condiciones de neutralidad en el Pacifico ecuatorial central, que es donde se mide el fenómeno del ENSO (oscilación del Sur-el Niño). No hay anomalías de calentamiento de las aguas superficiales (Niño) ni de enfriamiento (Niña).  Por supuesto, se hace un seguimiento permanente de esto y de los modelos que hacen predicciones de entre tres, seis y nueve meses. Si uno toma el período noviembre, diciembre, enero, ya se puede observar que las salidas de estos modelos muestran un leve enfriamiento. O sea, una Niña de baja intensidad. Ese es el escenario más probable.

—José Luis, el año pasado también tuvimos una Niña leve…

Sí, también. De baja intensidad. En el mundo hay varios índices climáticos que obedecen a distintos procesos, algunos generan muy buenas predicciones. Para el sudeste sudamericano, los fenómenos del Pacífico son el principal forzante climático, por eso es que se lo sigue con atención. El índice de oscilación del sur (ONI) determina en base a distintas variables —no solo enfriamiento y calentamiento— cómo es el estado, si es neutral, si es Niño o si es Niña. El año pasado hubo un enfriamiento que solo en pocos meses tuvo la categorización de Niña. Hacia fin de año es probable que ese índice tampoco se ubique en el límite inferior que nos permita decir que tenemos una Niña. Pero ese enfriamiento, físicamente, tiene implicancias.

—¿Podemos encontrar algún rasgo climático similar en las últimas cinco campañas?

—Este año vamos a tener, de la misma manera que tuvimos en los últimos años, anomalías que se traducen en lluvias convectivas intensas (llueve mucho en un corto período de tiempo y en una región chica, lo que se denomina mesoescala), algunos pulsos de calor y seguramente menos probabilidad de heladas. Esos van a ser los ingredientes con los cuales el productor tiene que pensar en cómo diseñar la próxima campaña. Para el diseño nosotros recomendamos usar los patrones normales de lluvias y de fechas de heladas, porque al no haber un forzante grande, en gran escala, no podemos inclinarnos hacia un pulso seco permanente, una sequía, o hacia un pulso húmedo permanente. A los ingredientes mencionados debemos sumarle la inestabilidad, que va a ser permanente.

—¿Esta inestabilidad está relacionada con el cambio climático?

—Sí, totalmente, y también en el tema del cambio climático fuimos pioneros. Quiero decir dos cosas que son centrales porque es un tema arduo y complicado. Primero: ¿Hay cambio climático? Sí, porque siempre en la atmósfera hubo cambio climático. Segundo: Si uno piensa en los 4.500 millones de años que tiene la Tierra, puede encontrar distintos ciclos geológicos. El cambio climático tiene un origen natural (erupciones, variación de la órbita terrestre) o causas antropogénicas, que son las que el hombre genera. Desde los últimos 250 años, la inyección de constituyentes atmosféricos que el hombre produjo es el responsable del cambio que estamos atravesando. Eso está estudiado físicamente por modelos que lo que hacen es simular el comportamiento de la atmósfera sin esos constituyentes o con ellos. El principal constituyente es el dióxido de carbono y el principal efecto es el de invernadero, es decir, el calentamiento. La tierra en el último siglo se calentó tanto como en el último milenio.

—Osea, ¿el cambio climático es atribuible a la era industrial del hombre?

—Sí, el cambio es antropogénico. Esos 250 años tienen una relación directa con el cambio tecnológico en el mundo. Pero el cambio climático representa distintas cosas en distintas partes del mundo. Hay investigadores que han investigado la problemática desde la perspectiva física pero también desde los impactos en la Argentina a nivel de lluvias, pulsos de calor, heladas y vientos. Esto está medido y estudiado estadísticamente.

—¿Por eso insistís tanto en la importancia que tiene medir y tener registros?

—¡Por supuesto! Sirve para dimensionar en la realidad el impacto del problema.  Y en este punto me tengo que referir a GEA. Cuando comenzamos este proyecto e hicimos una red de estaciones meteorológicas, la Bolsa de Comercio de Rosario, que se dedica a problemas derivados de la producción y comercialización de granos, instaló un proyecto científico. La red de estaciones. Por eso hoy la región núcleo es la única que monitorea lo que pasa en la atmósfera y registra permanentemente anomalías: si hay una lluvia intensa o una helada se mide en intensidad, en extensión de horas, y eso nos permite tener un seguimiento. La escala geológica de cambio climático se debe abordar midiendo muy bien lo que uno quiere medir, en este caso, la zona de 10 millones de hectáreas que es el corazón productivo de la región Pampeana. 

—¿Qué le aconsejarías a un productor para encarar la próxima campaña?

—El productor quiere conocer el pronóstico para los próximos 6 meses. Tienen necesidad de hacerse con esa información. Pero eso es imposible. Los pronósticos tienen una validez en el corto plazo de 4 a 5 días. A partir de allí los rendimientos decaen. Por supuesto, en Internet se puede encontrar pronósticos a 15 días pero no son confiables. En la página de GEA hacemos un pronóstico de 3 días pero que tiene un skill muy bueno, del 85%. Respecto al mediano plazo, se utiliza el pronóstico climático que tiene otra física y lo que hace es dar pistas: pronostica para grandes regiones y por un período de tres meses. Para la cosecha gruesa, es decir para el semestre cálido, este indicador da una pista que es muy importante. Indica un pulso seco cuando se instala una Niña, que se correlaciona con poca lluvia entre noviembre y marzo. O si hay un Niño, se piensa en que los rendimientos van a ser buenos, aunque posiblemente con el incremento de inundaciones. Como en este caso no hay ni uno ni otro, sugerimos tomar los patrones normales y hacer una planificación teniendo en cuenta los efectos regionales y pensando que si se instala una Niña débil o un enfriamiento, pueden incluirse algunos mecanismos de lluvia. Eso es todo lo que se puede decir en este momento. Es un año muy complicado para los meteorólogos cuando tenemos eventos neutrales o Niñas o Niños muy débiles, ya que, sumado a la inestabilidad que genera el cambio climático, perdemos calidad en la previsión.

—Sé que insistís mucho en que el productor tiene que estar atento y aprender esto. ¿La necesidad del productor de anticiparse, más en años complicados, a veces le termina jugando en contra?

—Sí, lamentablemente, en el sector muchas veces se hace un mal uso de esta necesidad que tiene el hombre de campo de quitarle incertidumbre al clima que tiene una incidencia total en su trabajo. Por eso es fundamental hacer monitoreo y leer los informes que vamos publicando y que no tienen un origen en el modelo físico, sino en el conocimiento del científico para interpretar hacia dónde van algunos procesos de la atmósfera. Por ejemplo, hay un anticiclón en el Atlántico que se posiciona de distintas maneras y eso nos hace pensar que va a haber buen flujo de humedad o no. Estos son los mecanismos fenomenológicos que acoplamos a los modelos para poder decir “me parece que este mes, de acuerdo a esta fenomenología puede pasar tal cosa”. Pero siempre diciéndole a la gente que esto es conjetural.

 ‭(oculto)‬ Ultimo Informe NO QUITAR

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